Consejo a los Atalayas del Evangelio de Jesucristo

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Por Lolo Morales 

«Pero los que esperan en Jehová renovarán sus fuerzas; levantarán las alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán» (Isaías 40:31)

Los verdaderos santos que aman a Dios y viven de acuerdo a su enseñanza (sana doctrina), somos perseguidos y deshonrados por aquellos que siguen otras doctrinas de demonios, ese es nuestro destino glorioso. Pero El señor a través de los siglos de persecución luchas y tinieblas  ha sostenido a su iglesia. Su ley está ligada a su trono y ningún poder del maligno puede destruirla. Eso lo debemos de tener como ley del trono de Dios.

«Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que hablen tu palabra con toda valentía.» (Hechos 4:29)

«Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20) y el Hijo del Hombre ha sido crucificado y expuesto a vituperio más de una vez (Hebreos 6.6)

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Los pa$tore$ de la prosperidad del G-12 andan en una oscuridad tal que cuando les encienden la luz ni cuenta se dan.

El Señor dijo refiriéndose a las iglesia apóstata de nuestros días que era
«desnuda» (Apocalipsis 3:18). Antes los fariseos se vestían con un manto de hipocresía. pero hoy los pa$tore$ escleróticos de la prosperidad y falsos cristianos, andan como desnudos salvajes, y se han acostumbrado tanto a su desnudez espiritual que no alcanzan a descubrirla. Al contrario, cuando los atalayas de Cristo que procuran vestirse con las «acciones justas de los santos» (Apocalipsis 19:8), esto es en la honradez cristiana (Colosenses 3:12-14), entonces se burlan de ellos, procuran por todos lo medios despojarlos de esas vestimentas espirituales o cuando menos mancharla.

Lo hacen porque ante tales personas cubiertas comienzan ellos a ver su desnudez y comienzan a avergonzarse, pero como no tienen con que cubrirse procuran descubrir a los cubiertos.

Consejo a los Atalayas del Evangelio de Cristo

Mi consejo para los atalayas de Cristo cuando reprendan duramente a aquellos que contienden contigo cuando les reprendes duramente y les exhortas para que regresen a  la doctrina sana del Señor. Recuerden algo bien serio, no queremos que se depriman y por eso tengo que decirles fuertemente que SER ATALAYA DE DIOS es el más difícil y peligroso de todos los ministerios de Dios, es el ministerio de Elías, el profeta de fuego de Dios, porque estás desafiando directamente al enemigo eterno de Dios y de las almas, cara a cara. Es directamente contra satanás, y no con demonios de segunda ni de tercera categoría, el diablo es mas viejo y mañoso que todos y nos puede desbaratar la vida si no seguimos los consejos que les daré más adelante. Pero no es mi deseo asustarles aunque lo que digo es cierto, porque también es el ministerio de los grandes hombres de Dios, de sus profetas, de sus santos y de sus mártires [estamos sometidos a vituperios] pero también es el ministerio más alto, más grande y  de  galardón y corona más valiosa en el reino de los cielos.

Elías también se deprimió como cualquiera de nosotros puede deprimirse, después de que había freído a 850 profetas de Baal bajo el mando de Jezabel. Para poder tener éxito en este ministerio tan glorioso como peligroso es necesario cumplir al pie de la letra los siguientes pasos y actitudes:

1.- Tenemos que andar en santidad, en la plomada perfecta, en integridad 100% total. Revisémonos y arrepintámonos ante Dios de cualquier mancha o pecado que aún no hayamos confesado, si no lo hacemos el diablo nos va a estar acusando hasta que tiremos la toalla y el se vengará de nosotros de todo el daño que le hemos hecho.

Un hombre o una mujer santa no tiene derecho a deprimirse. Dios los sustenta y los cuida. Jesucristo tiene a sus atalayas en sus manos cuando andan en santidad. Nuestra verdadera situación solamente cada quién la conoce  y ya cada cual sabe lo que tiene que hacer para encarrilarla ante Dios.

“Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” (Tito 1:13-14)
Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.” (Tito 2:15)

2.- Cuando exhortemos y reprendamos duro a los apóstatas, no nos rebajemos al mismo nivel de ellos ni discutamos con ellos, ni caigamos en la trampa de sostener dimes ni diretes, ni diatribas inútiles con ellos.

Aprendamos a combatir con la Palabra de Dios no con la nuestra. Si contendemos con el enemigo al nivel de ellos, el diablo nos bota, nos arrastra y nos deja como trapo sucio. Jamas usemos sus tácticas de guerra. Siempre usemos las armas y las tácticas de Dios.

3.- Cada vez que entremos en la guerra con la espada desenvainada (La Palabra de Dios) oremos antes de entrar en la guerra, (Pongámonos la armadura de Dios) así El nos cubrirá, pondrá a nuestros enemigos a nuestros pies y nos dará el botín de guerra, que es paz y gozo de haber combatido al lado del Señor. Recuerdemos que es Su Arma (La Palabra de Dios) la que le hace destrozos al enemigo y no la nuestra.

4.- Cuando salgamos de la batalla encarnizada, oremos,
y pidámosle a El que nos instruya y  guíe en el arte de la guerra espiritual de Jehová de los Ejércitos contra la serpiente antigua y sus adlátares terrenales (Los pa$tore$ de la prosperidad y del G-12) . El enemigo no tiene tregua ni descansa, el tratará de botarnos y destruirnos usando incluso a aquellas personas a quien más amamos, pero no nos preocupemos, porque Jehová nos dice, hijitos «Aunque tu padre y tu madre te abandonen, Yo te recogeré»

5.- Mantente siempre en oración, las 24 horas. Esta guerra es sin cuartel, es para valientes (esfuérzate y sé valiente). Pero vale la pena vivirla y pelearla, eso lo que a Dios, más le agrada de sus santos. El Señor es justo y a los vencedores que se ven obligados a luchar en las peores condiciones, les ofrece la máxima y gloriosa recompensa. Porque efectivamente sentarse con Dios en su trono, es la mayor recompensa que cualquiera otra que pueda existir.

Es cierto que que para vencer todos los deseos carnales, el mundo con toda su hermosura engañosa, al diablo con todas sus tentaciones probadas, así como Cristo venció todo esto, en nuestras palabras no son fáciles estas pruebas. Cuando en realidad no hay en ninguna parte un buen ejemplo, por eso la recompensa será también divina. Con una nueva esperanza en Dios, con su gracia y ayuda todo es posible: «Al que venza, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”» (Apocalipsis 3:21-22)

6.- En la guerra todo bando tiene un himno de guerra. El profeta Elías se deprimió y se encuevó muerto de miedo después de que había echo llover fuego del cielo y con el poder de Dios en sus manos había freído a 850 profetas de Baal (Hoy son los pa$tore$ de la prosperidad y del G-12) . Recordemos que nuestro Pastor es Jehová y debemos hacer el salmo 23 nuestro cántico oficial de guerra. Así estaremos siempre motivados en alabanza confiando total y directamente en el Todopoderoso, el salmo 23 es el mejor antidepresivo que conozco desde que ando en estas luchas eternas.

Recordemos siempre que somos nuevas criaturas en Cristo Jesús y que las cosas viejas pasaron. El diablo quiere asustarnos y acusarnos, solo tenemos que rendirnos a Cristo y permanecer en El, y en su Palabra y así todo lo que pidiésemos en su nombre nos será concedido (Siempre y cuando andemos en santidad total)

7.- Neguemos de una vez por todas y para siempre, [somos luz en medio de las tinieblas] cualquier relación con el mundo, fiestecillas amigables con mundanos buenas gentes, amistades con amigos “morales”, traguillos controlados, un vinillo de vez en cuando y de cuando en vez, “chistecillos decentes o de salón, la picardía no es pecado”, etc, etc, y mil etcéteras más. Si te metes debajo las patas del caballo(mundo), éste seguramente te pateará.

Nosotros los santos de Dios somos cadáveres para el mundo y el mundo es un cadáver para nosotros. El mundo es hediondo para nosotros, y cuando nos acercamos a el, el hedor se nos queda impregnado. Dios aborrece al mundo. Dios odia el pecado. Dios es Santo. Dios no escucha las oraciones de los pecadores. Dios quiere una legión de atalayas santos. «Sin santidad nadie puede ver a Dios»

8.- Si en realidad el ministerio de Elías es nuestro ministerio que, “Aquel que nos sacó de las tinieblas a su luz admirable” le plugó regalarnos, tenemos que seguir adelante y obedecer estos consejos que el Señor me dio para ustedes y para mí y El ensanchará nuestra tienda (ministerio espiritual), nos bendecirá (espiritualmente) y nos defenderá a capa y espada cuando el maligno quiera destruirnos.

Todo sea para la Gloria del Cordero, sólo El es Digno de abrir el libro de la Vida, sólo a El sea la Gloria, la sabiduría, las riquezas, el imperio, el poder y la honra por los siglos de los siglos.

Esfuérzate y sé valiente «¡Jazák ve Emátz!»

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~ por Lolo Morales en enero 31, 2009.

Una respuesta to “Consejo a los Atalayas del Evangelio de Jesucristo”

  1. De acuerdo contigo, buen estudio y Dios te bendiga Lolo.

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