Cristo sufrió y murió para que pudiéramos morir al pecado y vivir a la justicia

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“El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia”
1ra. de Pedro 2:24

Por extraño que parezca, la muerte de Cristo en nuestro lugar y por nuestros pecados significa que nosotros morimos. Podríamos pensar que teniendo un sustituto que muere en nuestro lugar, escapamos a la muerte. Y claro que escapamos a la muerte, la muerte eterna de miseria interminable y separación de Dios. Jesús dijo: “Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás” (Juan: 10:28). La muerte de Jesús realmente significa que todo aquel que en él cree, no se pierda, sino que tiene vida eterna (Juan 3:16).

Pero hay otro sentido en el cual morimos precisamente porque Cristo murió en nuestro lugar y por nuestros pecados. “El mismo [llevó] nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos….” (1ra. Pedro 2:24). El murió para que pudiéramos vivir; y El murió para que pudiéramos vivir. Cuando Cristo murió, yo, como creyente en Cristo morí con El. La Biblia es bien clara: “Fuimos plantados juntamente con El en la semejanza de su muerte” (Romanos 6:5). “Uno murió por todos, luego todos murieron” (2 Corintios 5:14).

La fe es la evidencia de estar unidos a Cristo de esta profunda manera. Los Creyentes hemos sido crucificados con Cristo (Gálatas 2:20).

Reflexionamos sobre su muerte y sabemos que, en la mente de Dios, estábamos allí. Nuestros pecados estaban sobre El, y la muerte que nosotros merecíamos estaba ocurriendo en EL. El bautismo significa esa muerte con Cristo. “Fuimos sepultados…con él para muerte por el bautismo” (Romanos 6:4). El agua es como una tumba. La inmersión simboliza la muerte. Salir del agua simboliza salir a una nueva vida. Y todo esto es una representación de los que Dios esta haciendo por “medio de la fe”.  “[Hemos] sido sepultados con él en el bautismo, en el cual [fuimos] también resucitados con él mediante la fe en el Padre de Dios” (Colosenses 2:12)

El hecho de que morimos con Cristo esta vinculado directamente a su muerte por nuestro pecado. ” El mismo llevó nuestros pecados” esto quiere decir que cuando abrazamos a Jesús como Salvador, abrazamos nuestra propia muerte como pecadores. Nuestro pecado llevó a a Jesús a la tumba y nos llevó a nosotros allí con El.  la fe ve al pecado como un asesino. Mató a Jesús y nos mató a nosotros.

Por tanto, hacerse cristiano, significa morir al pecado. El viejo ser que amaba el pecado murió con Jesús. Es pecado es como una prostituta que no luce hermosa. Es la asesina de mi rey y de nosotros. Por consiguiente, el creyente está muerto al pecado, nunca más dominado por sus atractivos. el pecado, esa prostituta que mató a nuestro amigo, no tiene ningún atractivo. Ella ha venido a ser una enemiga mortal.

Nuestra nueva vida esta ahora movida por la justicia. ” El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros…vivamos a la justicia” (1ra. Pedro 2:24). La hermosura de Cristo, quien me amó y se dio a sí mismo por mí, es el deseo de mi alma. Y su hermosura es perfecta justicia. El mandamiento que ahora me encanta obedecer es éste (y yo te invito a seguirme). “Presentaos vosotros mismos a Dios como vivos entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13)

Por  Lolo Morales

Basado en el libro “La Pasión de Jesucristo” de John Piper

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~ por Lolo Morales en diciembre 23, 2008.

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