Acerca de la mal llamada prosperidad


Comentario a 1 Ts 4:12

Publico un fragmento de mi estudio a la primera carta de Pablo a los Tesalonicenses, con motivo de una conversación con uno de mis amigos acerca del tema de la prosperidad, un tópico que tanto se predica hoy en los púlpitos de las congregaciones “evangélicas”.

4:12 A fin de que os conduzcáis honradamente con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.

El fin de trabajar honradamente no sólo es el obtener el pan diario, el cual el Señor suple, sino también para que seamos de testimonio a los de afuera, para que ellos sepan que no trabajamos solo por una remuneración, sino para dar tributo a nuestro Dios, quien suple a todas nuestras necesidades.

El cristianismo no conduce al fracaso ni a las malas obras y mucho menos a la codicia,; el cristiano va en la vida con toda diligencia, no para obtener algún sustento o enriquecerse, sino para la gloria de Dios; el cristiano busca las cosas de arriba, porque sabe que es peregrino y extranjero en esta tierra; el cristiano trabaja para Dios y para su prójimo, para su país y para la sociedad con todo amor, porque esa es su nueva naturaleza, una naturaleza de servicio y de buenas obras.

Mucho se habla hoy de prosperidad económica, se “profetiza” más prosperidad económica y toda la vida de algunos creyentes gira en torno a buscar esa prosperidad, en lugar de tener con Dios su contentamiento. Tienen y quieren más, siempre buscan más “bendiciones”.

Hermanos, el ser pobre no es un pecado porque Dios mismo defiende la causa de los mismos (Sal 9:9), a pesar de las burlas de los ricos, los pobres tienen su esperanza con Dios (Sal. 14:6), quien no ha dejado a su pueblo a pesar de sus carencias económicas, Él mismo les ha provisto de su alimento (Sal 68:10), porque mejor es el pobre que camina en integridad que el de perversos labios y fatuo (Pr. 19:1) . Es decir, que nadie te orille a buscar más de lo que Dios no ha puesto en tu corazón; si has dejado esa vana manera de vivir en la que solo te interesaba el dinero, ¿porque volver como el perro a su vómito? (Pr. 26:11).

Trabajemos arduamente para no tener pobreza en nuestras vidas, no para evitar ser de esa “clase social”, sino para poder bendecid a los demás mediante el fruto de nuestro trabajo, porque como está escrito: “bienaventurado el que piensa en el pobre, en el día malo lo librará Jehová” (Sal 41:1). Esforcémonos confiando en la providencia de Dios, confiemos en que el nos dará lo necesario para vivir, cumplir con el propósito que Él nos ha dado y para poder ser de bendición a otros.

Pero, escuchemos lo que la Escritura tiene que decir al respecto de este tema:

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”

1 Ti. 6:6-10

~ por I Daniel en Mayo 31, 2008.

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~ por Lolo Morales en noviembre 12, 2008.

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